Como me gusta compartir mis observaciones te voy a contar lo más fielmente posible lo que aquí , en Pontejos, a diez km de Santander, pude presenciar sin moverme del taburete del bar del restaurante La Atalaya : eran las once del último día del mes de enero de 2011 que como sabeis tuvo cinco sábados, cinco domingos y cinco lunes, cosa que ocurre solamente una vez cada 900 años y que venía precedido de la esperanza de ser el mes de la suerte. Un transeúnte, entendí llamarse Emiliander, se dirigió al dueño del establecimiento pidiéndole cambio de un billete de cien euros, billete que dejó en el mostrador mientras explicaba que el coche mal aparcado..., que volvería en pocos minutos.
La casualidad hizo que entrara el carnicero con un factura de cien euros y comprensiblemente el propietario aprovechó el billete para saldar el débito. En esta pequeña pedanía todos estamos muy cercanos por lo que pudimos ver cómo el carnicero pagaba al transportista con el mismo billete. Juan el transportista saldó la deuda de chapa y pintura en el taller cercano, y éste a su vez quedó tranquilo cuando pagó la misma cantidad a Felipe conductor de la furgoneta que reparte el pan y periódico todos los días. Poco le duró este dinero a Felipe pues se dirigió a la empresa suministradora para equilibrar la liquidación última en la que faltaba esta cantidad. La empresa panadera se acercó al restaurante La Atalaya y pagó las cenas de la noche anterior dejando sobre el monstrador el mismo billete y en el mismo lugar donde comenzó esta narración. En ese preciso instante entró de nuevo el Sr. Emiliander quien puso mala cara porque no le habían cambiado el billete, con lo que lo recogió y marchó sin decir ni adiós.
Luis y Gema , los propietarios , están muy contentos porque por su mediación, se le ha solucionado el problema a un montón de gentes.
Segundos más tarde cayeron en la cuenta de que ellos también habian liquidado su deuda con el carnicero.
Carlitos, el más pequeño de mi famlia piensa que solamente hace falta un billete de cien euros para solucionar muchos de los problemas económicos que abaten a tantas familias y me pregunta ¿Abuelo, quién tiene el billete de cien euros?

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